Grappa Brunello destilería artesanal

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Cómo amar una grappa

La grappa ofrece una inmensa variedad de estimulantes aromas y sabores, extraordinarias sensaciones a quien las sabe apreciar y entender en su esencia más profunda.

La degustación requiere algunos simples cuidados para poder apreciar plenamente cada matiz.

La copa es un elemento fundamental para servirla bien y percibir sus aromas. Debe ser de cristal fino, con un diseño abierto de tipo tulipán.

La observación permitirá apreciar particularmente la limpidez y la pureza de la grappa. No se deberán notar partículas en suspensión en el líquido, que deberá ser perfectamente transparente y brillante.

La fase olfativa es la más importante. Con un poco de paciencia se aprende fácilmente a reconocer y a apreciar la delicadeza y la cantidad de aromas de la grappa. Mediante un cuidadoso análisis olfativo, es fundamental encontrar la correcta distancia a la cual llevar la copa para apreciar correctamente los aromas, luego sentir el aroma a intervalos breves pero frecuentes, descubriendo nuevas sensaciones.

La fase gustativa es el momento mágico. La grappa se debe beber en pequeños sorbos y, una vez en la boca, diluida con la saliva, se lleva con la lengua lentamente contra el paladar para permitir la liberación de los aromas.

La fase retrolfativa es la que requiere al degustador, una mayor atención y una constante preparación, pero que implica grandes satisfacciones. Al degustar la grappa podemos apreciar sobre todo el placer de su persistencia en el paladar.